martes, 28 de marzo de 2017

Llave a ningún lugar

Se despierta, y se encuentra mirándose hacia dentro suyo, sin ningún contacto directo con la realidad, pero consciente de su realidad fuera de este sueño.

Se encuentra nadando en el infinito, sabiendo que para despertar, debe entender el por qué. Hay algo que debe resolver en este océano.

Ahogado en una niebla de ideas, juicios, inhibiciones, preconcepciones, fallas, traumas, miedos, realidades.

La misma capacidad de adaptarse niega a adaptarse a lo que él mismo se diría, si el reflejo del agua le hablara.

Mira alrededor y ve una realidad distinta a la que puede tocar, la que puede escuchar, la que puede sentir, y sobre todo, la que puede comunicar y hasta expresar.

Su mismo instinto de supervivencia intenta convencerlo de diferentes cursos de acción. De alguna forma, él mismo debe darse cuenta cuán atrás debe ir en el hilo de las causalidades para encontrar la forma de resolver, el elegir la forma de resolver su alienación.

Piensa en que debe elegir de otro modo sus palabras. No. Más atrás.
¿O saber qué decir, cómo decirlo, buscar la manera de...? Está yendo en círculos.

La inhibición y el miedo busca frenarlo, convencerlo que este procedimiento no vale la pena. Debe permanecer estoico. Busca coraje, sin dejar que el mismo lo ciegue de la búsqueda de su verdad.

Nota que tiene un problema de comunicación. Recuerda haber repetido las palabras. Inhibición. Alienación. Siente que de a ratos habla otro idioma, mientras sus pares se desenvuelven en la superficie del océano. Energías van y vienen, adjuntas en el lenguaje mismo, expresando más que lo que cualquier diccionario te dirá. Palabras en un cierto orden, se adicionan con una mirada, un pequeño movimiento, una inclinación, un agregado de energía de aquel idioma imperceptible. Son los dientes de una llave, una llave a la cual él no tiene acceso.

Encerrado en sus propios pensamientos, convencido que los pensamientos mismos lo sacarían de este no-apuro. Se distrae describiendo, cuando en realidad debería estar actuando. Rápidamente su diálogo interno rechaza esa idea de actuar, luego comprender. Comprendo, ergo existo.
Su mente hace brazadas a la niebla misma que lo envuelve, intentando ver hacia adelante, y ni siquiera puede escribir el siguiente párrafo. Sus mismas construcciones mentales, la misma agua de este océano lo inunda más.

Por hoy, él no puede salir de este polígono vicioso.

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